mayo 01, 2008

FOBIOSOFIA / la cruda de los años noventa


Por varias razones, la generación que hoy oscila entre los 25 y los 50 años podría pasar por la historia sin marcarla de ninguna forma. La cantidad de gente que hoy habita el mundo y la enorme posibilidad que todos tienen para publicar textos, hacer videos, declarar guerras, ganarlas, descubrir elementos subatómicos, fabricar ropa, curar enfermedades o marchar y llenar el zócalo, son sólo algunos de los factores que influyen probabilísticamente en el camuflaje y la fusión de esta generación con el lienzo de la historia. En otras palabras, la probabilidad de que esta generación se pierda en el paisaje de la historia mundial es insoportablemente alta.

Sin embargo, después de dedicar largas charlas con Ale a este tema, desenvainar la espada argumentativa y asestar dos o tres buenos lances, llegamos a la conclusión de que la razón que mejor explica esta predicción es meramente lingüística.

Todos hemos escuchado frases como: "el charleston es el baile que definió el estilo de los años veinte" o "Vamos a una fiesta ochentera" o incluso "¡Cómo me gustaría vivir en los sesentas!".

Entonces, ¿cómo llamarle a este década? ¿Los años cero? O simplemente "los ceros". Usar una gorra al estilo del Che Guevara y unos All Stars rojos es la tendencia de los ceros.

Por favor. Estaremos todos de acuerdo en que se escucha simplemente ridículo, sin mencionar la connotación escatológica que el fonema "cero" puede llegar a adquirir.

Haciendo referencia a otras épocas, la gente se habituó a referirse a la década que corre del año 1900 al 1910, por ejemplo, con la frase "a principios de siglo". Sin embargo, la referencia parece injusta, puesto que si queremos hablar, por ejemplo, del año 1911 o incluso del año 1921, podemos seguir llamándole con cierta corrección "principios de siglo".

Cuando un historiador quiera hacer referencia a la crisis energética de México, al boom de ciertos actores cinematográficos en Hollywood, a la década del florecimiento definitivo del futbol inglés a nivel de clubes o al encrudecimiento del problema de la anorexia en el mundo, tendrá básicamente dos opciones:

a) Dejar en la ambigüedad al lector y al estudiante utilizando la inexacta frase "a principio de siglo".
b) Olvidar el tema y enfocarse en narrar lo sucedido entre 2011 y 2020.

Ahora bien, pensándolo más profundamente, tampoco es común hablar de los años dieces. Y es así como el 20% de la historia humana se encuentra irremediablemente destinada al olvido. Como aprendizaje, es necesario entender que si tenemos alguna vez una idea genial que queremos que nos saque de pobres o nos inscriba en el libro universal, lo mejor que podemos hacer es comenzar a desarrollarla a partir de 2021.

1 comentario:

Camila dijo...

Tengo pocas ideas y las que tengo no siempre son muy buenas. Por suerte dadas las premisas que consideras, tengo hasta el 2020 para descubrir una idea genial que me inmortalice. Entonces tengo hasta el 29 de diciembre del 2019 para rascarme la panza y descubrir en 2 días la cura contra el cáncer, la solución a los problemas de Medio Oriente, descubrir nuevas formas de energía o terminar con la crisis mundial de alimentos. Antes no!

Atte. Camila, Trendy Procrastinator