febrero 22, 2008

FOBIOSOFIA / zoofilia

Abre cámara en el rostro de Pamela Anderson mostrando un gesto que nunca le habíamos visto realizar: una mueca de frustración y una de dolor combinadas con un pésimo gusto en maquillaje facial. Después de proferir varias palabras concatenadas, actividad que tampoco le habíamos visto realizar jamás, tiene que esforzarse para provocarse el llanto y, segundos más tarde, para fingir que se esfuerza en contenerlo.

Corte.

Vamos al estudio de edición. Muchachos, cuidemos que no alcancen a entrar a cuadro los gigantescos senos de esta señora. Se trata de un video serio, de esos que hacemos a veces para generar conciencia en la sociedad. No, no, no, córtale antes de que se empiece a desnudar. Eso, córtale ahí. De esa toma brincamos a la del salvaje golpeando focas con un tubo. Ahí sí no le cortes, eso, muestra la sangre y esa toma donde el tubo llegó hasta el hueso frontal. Perfecto. Ahora mete el logo de PeTA y sálvalo como quicktime, para subirlo a la página. Listo. Gracias, chicos, nos vemos el lunes.

Desde el rincón en el que me fui a resguardar, apenas alcanzo a distinguir las caras. Con mis antenas capto las luces y todos esos sonidos que estos bárbaros se dirigen unos a otros. Años de ser cucaracha y con toda esa pajolería del aprendizaje por especie y no por individuo, he comprendido toda la conversación.

Me gusta que estos señores estén atentos a las injusticias que los seres humanos asestan al mundo animal y al orden que desde hace millones de años parecía haber guardado la gradación de las especies. Pero no puedo negar que me siento envidiosa. Malditas focas, tan bonitas, tan piel suave y cara de mensas. Sin mucosidades que aceiten patas flacas, sin exoesqueleto, sin queratina. Caminan tranqulias en paisajes con suelo de hielos árticos. Tan lejos de los sedimentos del drenaje. De pronto llega un hombre de ojos rasgados con chamarra a cuadros y golpea a dos que tres, a diez mil. El mundo mira la matanza y se indigna.

Yo, recluida aquí, en el sótano de las oficinas de esta productora de televisión que trabaja para la organización PeTA (People for the ethical Treatment of Animals).

La mitad de los miembros de esta organización votaron por Bush y, por tanto, no podrían pertenecer a PeTP: People for the ethical Tratment of People. Pero eso no importa porque no existe PeTP. Importa PeTA. Importan sus videos. Importa que los senos de Pamela Anderson no entren a cuadro. Importan las focas y sus graciosos bigotitos.

Las focas. Siempre pienso en las focas. Si a nosotras nos mataran con un tubo en lugar de una chancla, no saldríamos en el quicktime. No es del tubo de lo que se quejan. Tampoco de que se vayan a terminar las focas, porque hay muchas. Es simplemente que no se ve bien que un ser bonito golpee hasta la muerte a otro ser bonito.

Maldito sea el oriental que aparece en el video que acaban de editar estos muchachos antes de irse a comer hamburguesas.

Si pudiera hablar. Si pensara. Si fuera realmente algo más que un cúmulo de órganos funcionando, sin espíritu. Si no fuera una persona la que escribe lo que cree que yo pienso sino que, al contrario, yo pudiera pensar y escribir, ya habría creado otra organización igual de noble pero más plural, con cabida para todos los animales y no sólo para los bonitos. No, el autor ya pensó que yo pensé que lo mejor sería fundar una organización para animales feos, los bonitos ya tienen la suya. La llamaría PeTUA.

1 comentario:

Camila dijo...

Josemaria, quiero fervientemente contribuir a esta noble causa, y por ello te presento a 25 perfectos candidatos a ser defendidos por PeTUA: http://divaboo.info/
Personalmente mi favorito es el Aye-Aye, aunque por razones personales, tengo marcadas preferencias por los monos narizones (Proboscis Monkey.
Asimismo, quiero que sepas que no estas sólo en esta misión y que hay gente que comparte esta preocupación: http://alexvillarino.blogspot.com/2007/12/convergencia.html