julio 25, 2011

Stand up philosophy

No todo en la vida de un filósofo es glamour, fiestas, jet-set, viajes y reconocimientos. De hecho, casi nada de su vida es esas cosas. Incluso me animaría a decir que la ausencia de todo eso es extremadamente frecuente... Bueno, c`est te vuelve a la vie.

En fin, la cosa es que muchas veces tendemos a imaginar a los grandes filósofos pensando, escribiendo y ofreciendo conferencias o arengas en plazas públicas. Pero la realidad es que todos ellos (excepto Kant, quizá) tenían una vida común en la mayoría de los casos. Esposas, suegras, idiotas que atendían cafés: lidiaban con los mismos problemas que nosotros los mortales.

Los miembros de este blog se hicieron los chistositos y decidieron crear una "novela gráfica" inspirada en 5 momentos no-clave en la historia de la filosofía social, epistemológica y ontológica de Occidente. Se presentan a continuación para su cordial consideración.

* HACER CLICK EN LAS IMÁGENES ES RECOMENDABLE, PARA VERLAS MÁS GRANDES.

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LAS VACACIONES DE HERÁCLITO



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NUNCA DESCARTES A DESCARTES



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MONÓLOGOS DE PLATÓN



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DIALÉCTICA MATRIMONIAL DE MARX



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MAYÉUTICA SOCRÁTICA

julio 11, 2011

Lectura de las postales de San Pablo a los corintios.

San Pablo era el “quinto beatle" de los evangelistas. Hasta hoy…


Imagine un sobre enterrado en algún paraje burocrático griego, un mensaje que ha esperado más de dos mil años para ser recibido. ¿Ya? Pues ahora deje de imaginar y entérese: una nueva carta de San Pablo a los corintios ha sido descubierta, quizá un poco tarde, en la oficina de correos de Grecia.

Miembros del equipo de este blog han hallado por casualidad, mientras buscaban un sello postal con la leyenda “Franqueo Pagado” en el buró de un funcionario público, un sobre que presumiblemente contiene el último mensaje –no entregado- de Paulo de Tarso (San Pablo) a los Corintios.

Se descubrió que la causa por la que esta carta nunca fue entregada a su destinatario es que, según indicaciones que el cartero anotó al reverso del sobre, “el destinatario era múltiple”.

“‘Los Corintios’ es un término plural con más de trescientos mil individuos contenidos, lo cual me provocó cierta confusión, un grado de jaqueca considerable y hasta algún síntoma de estrés. Me senté a tomar un Cinzano y olvidé la carta en el café. Luego me hice el loco.”


Esto declaró a un diario griego el postino, que prefirió mantener el anonimato porque, por una parte, le dio vergüenza ser el causante de este malentendido y, por otra, nunca le gustó que lo fotografiaran usando las bermudas caquis del uniforme del servicio postal griego.

En un principio se sospechó de la autenticidad de la autoría, por cuanto la caligrafía acusaba descuido y faltas ortográficas elementales. La letra evocaba a la de un doctor… Un doctor de la iglesia, por supuesto, como San Anselmo, a quien durante años se le conoció como “San Telmo” o “Sam Elmo” debido a la pésima letra que caracterizó sus textos, en especial cuando firmaba sus misivas.

Después de un peritaje minucioso, se desentrañó el texto, que estaba dirigido principalmente a los Corintios y a los Tesalonicenses. Lo transcribimos a continuación:



¡Hey, Corintios, Tesalonicenses y demás banda!

¿Cómo la pasan? Espero que muy bien. Yo por mi parte la paso genial desde que mi gato Judas Bigotón ha vuelto a la normalidad después de una ardua, sucia y terrible enfermedad estomacal.

En mi retiro la he pasado también muy bien. Ya saben, comiendo de lo lindo, charlando con chicas, conociendo gente muy freaky y escondiéndome de los romanos (esos jijos andan por todos lados, son como los chinos).

En fin. Andaba yo en una tierra que tiene costumbres muy diferentes a nosotros, cuando de pronto, justo cuando trataba de comprarme unas sandalias nuevas, que me sirvieran para correr por las mañanas sin sacarme ampollas, me encontré con unos chicos que se dedicaban a adorar a un tal “Buda”.

Nos fuimos a un bar y la plática se amenizó con un vino de la región de La Rioja que sacaron de la cava. ¡Qué vino, amigos! Nada que ver con el tempranillo que dieron esa vez en la megapeda de Caná. En fin, el caso es que me convencieron de algunos preceptos religiosos y éticos que me sonaron más cool y que compartiré en las siguientes cartas. Pero era urgente que les escribiera para pedirles que hagan caso omiso de mis cartas anteriores. Repito, NO HACER CASO A MIS CARTAS ANTERIORES. Creo que nos hemos equivocado de religión y quizá haya que reconsiderar.

Pasaré unos días en la playa y prometo pensar bien qué onda. Además me echaré unos mojitos y unas piñas coladas a su salud. ¡Si ustedes pudieran estar acá conmigo! Estas playas Tailandesas son increíbles. Y el ambiente me recordó al de aquellos tiempos que pasamos en la Toscana.

Bueno, por ahora los dejo, pero luego les mando algunas postales que he ido dibujando para inmortalizar momentos de felicidad en mi crucero por el Mediterráneo, mi lectura de un best-seller de ciencia ficción sobre un imperio muy muy lejano, mis excursiones deportivas y el rol que anduve dando por otras tierras que todavía no han sido nombradas. Esto de viajar de mochilazo es cansado: viajo de noche y duermo en las cuadrigas, con cientos de turistas dibujando instantáneas y consultando datos cartográficos. La comida, en especial los mariscos, eso sí, estupendos.

Bueno, les mando un abrazo grande y espero verlos pronto.
Sin más por el momento, quedo de ustedes,

Paulo de Tarso, a.k.a. San Pablo (pa’ los cuates).

P.D. Si van a viajar por acá, procuren traer antiácidos.


La importancia del contenido de la carta hubiera sido mayúsculo de haberse entregado con prontitud. Se consultó al editor de “La Biblia”, bestseller definitvo en la historia de la literatura (tanto de ficción como de no-ficción), para ver si podría incluir esta carta en la MMMCCVIII edición. “Demasiado tarde”, nos contestó, “esta misma mañana envié el archivo de Word a la imprenta”.

Se estudia la posibilidad de publicar la carta en una editorial de corte más independiente, junto a las postales que la misma misiva prologa y que fueron encontradas, hace un par de años, por la INTERPOL. En su momento las postales se creyeron una broma de algún troll de photoshop, pero después del descubrimiento de esta carta, adquirieron veracidad y relevancia.

Cabe mencionar que dichas postales fueron rescatadas de una casa de seguridad de mafiosos sicilianos después de que habían sido robadas hace dos mil años a un cartero que fue encontrado muerto a medio desierto, sin que nadie pudiera encontrar pistas para atrapar al asesino (aquí una foto de la inescrutable escena del crimen).



El Servicio Postal Griego ha sido duramente criticado por exponer a sus empleados a múltiples peligros desde aquél día en que uno de sus emisarios murió después de correr 42 kilómetros y trescientos metros para entregar una carta urgente en la ciudad de Maratón. Esa y muchas muertes más hubieran podido evitarse acondicionando a los carteros en un gimnasio antes de enviarlos a las calles o adquiriendo una pequeña flota de vehículos repartidores como los de FEDEX, UPS, DHL, entre otros.

Seguiremos informando conforme el equipo de investigación del blog conozca nuevos datos. Les dejamos, sin embrago, imágenes de las polémicas postales de San Pablo, para su consideración.









julio 06, 2011

Círculos concéntricos del entretenimiento®.

Espirales que recorre la vida. Quizá se deba a que la curva de entretenimiento del ser humano es tan larga y pronunciada que termina rápidamente convirtiéndose en un círculo. Quizá porque la palabra volver nos gusta más que la palabra avanzar. Tal vez la vida, como dijo el extranjero de Big Lebowski, está condenada a repetirse: “that’s the way the whole durned human comedy keeps perpetuating itself”.

Primero fue George Lucas® creando una de las sagas más imponentes en la historia del cine mundial: Star Wars®. Velozmente dejó de ser una simple producción cinematográfica para convertirse en una franquicia de incalculable valor comercial, una marca, un culto y, en nuestros días, incluso logrando aquirir algunos aspectos característicos de religión. ¿Qué es Lord Vader® sino una poderosa y terrible criatura divina? ¿Qué los storm troopers sino monaguillos? Naves espaciales, planetas moribundos y monstruos parecidos a Ronaldinho® arropan esta novela de caballería que sucedió a millones de años luz y que, de alguna forma ignota, llegó hasta nuestras pantallas de cine en inglés.



En fin. Un éxito, aplausos, premios, lágrimas. Marcó a toda una generación, sí, sí, sí. ‘¿Y ahora qué?’ dijeron los empresarios… Pues hagamos todo lo que se pueda hacer con la imagen de Star Wars® y vendámoslo a precios estúpidos (por elevados, claro) a los feligreses de Lucas (la cosa sigue teniendo forma de religión, como lo vemos).

Todo tipo de mercancía llegó a las manos de los ‘niños’ del mundo. Licencias se repartieron aquí y allá. Todo tenía la imagen de Han Solo®, de la princesa Leia®… Entonces los creadores de Lego® decidieron lanzar al mercado su versión de Star Wars®. Se veía así:



Fue un éxito la mezcla del concepto Lego® con el de Star Wars®, pero el producto no era la gallina de los huevos de oro® ni el jarrito mágico®. Necesitaban algo nuevo antes de que las exesposas® de los presidentes de estas dos empresas se terminaran de nuevo el dinero de los empleados. Familias enteras corrían el peligro de quedarse con 6 Ferrari® en lugar de 9. ¿Qué hacemos?, pensaron al unísono.

El obvio paso siguiente fue hacer un videojuego. No ya de Star Wars®, que hay muchos, sino de Lego® Star Wars®. Se abarcaron nuevos mercados: los jóvenes atrapados entre la niñez y la adultez no juegan con Lego®, sino con videojuegos. Éste fue el resultado. Un videojuego basado en un juguete basado en una película:



Pero el hambre por dinero continuó. ¿Qué sigue? ¡Llevar el videojuego a la vida real! Entonces surgió “Lego® Star Wars® The videogame® The Ride®”. Una atracción de feria basada en un videojuego basado en un juguete basado en una película. Cósmico, ¿eh?



Pero el equipo de investigación de este blog siempre está un paso adelante. Borgeanos de reconocida trayectoria en los estudios sobre el infinito y sus posibilidades se han adelantado al equipo de márquetin de George Lucas. Presentamos “Lego Star Wars The videogame The ride the movie”, que para efectos de Copyright en lenguaje algebraico se enuncia así: (((((Lego®) ((((Star Wars®)®) (((The Videogame®)®)® ((The Ride®)®)®)® (The Movie®)®)®)®)®. Una interesante película en la que un niño pone en peligro su vida al descarrilar accidentalmente el carrito en el que paseaba por un juego mecánico en la escena final de un videojuego que muestra a un juguete pelear contra la imagen de una pantalla de cine que muestra la escena final de El Imperio Contraataca:



El equipo encargado del desarrollo de productos en la compañía Lego® trabaja ya en una versión de juguete con la imagen de esta novedosa película.

junio 08, 2011

Desobediencia civil pacífica.



Desde que Javier Sicilia comenzó su movimiento cultural-poético-musical, muchos círculos intelectuales de México -y, a decir verdad, también algunos óvalos- se han interesado en apoyar al poeta cuernavacuno de diversas maneras. Las más sencillas para los intelectuales consisten en escribir alguna columna en un diario local con palabras de aliento en el epígrafe y acto seguido continuar con las actividades cotidianas y las visitas al campo de golf los fines de semana. También algunos se dedicaron a pensar fuértemente en Javier durante dos horas y a ponerle "like" a todas las fotos en las que aparece el poeta en señal de solidaridad con su causa.

No obstante, gracias a la marcha de la paz, el movimiento ha comenzado a convertirse en una acción real y concreta, de manera que si uno quiere apoyar a Javier Sicilia en su inercia contrasistema, ya no se puede hacer el menso con textitos y buenas intenciones. Ahora hay que mover los pies o caminar rutas que algunos intelectuales de alcurnia jamás habrían recorrido ni siquiera a bordo de un ADO GL.

No se alarme, querido humanista burgués: sus zapatos permanecerán limpios. Siga leyendo y entérese cómo.

En últimas declaraciones, Javier ha instado a que la gente no sólo marche, sino que se manifieste de diversas formas mediante lo que históricamente se ha denominado "desobediancia civil pacífica". Pequeños y simbólicos actos que muestran inconformidad y rechazo a las leyes autoritarias o a la forma en la que se aplican en la sociedad. ¿Recuerda usted al hombre de Tiananmen que se paró frente a los tanques militares chinos? Ese es el epítome de la desobediencia civil pacífica. También están las sugerencias de los Sex Pistols, pero algunas no eran tan pacíficas y había que tener 20 años para poder siquiera intentar más de la mitad de ellas. Quedémonos con el joven de Tiananmen.

En fin, aquí propongo una lista de significativas y sencillísimas actividades que mostrarán su solidaridad con Javier Sicilia sin la necesidad de que se ensucie los zapatos. Fueron extraídas de mi manual de desobediencia cívica titulado "Rebel for Dummies" que actualmente se encuentra misteriosamente fuera de circulación de las principales librerías.

Desobediencia civil pacífica nota 578: si se le pide que guarde silencio, frunza el ceño y diga “no”.

D.C.P. Nota 765: si usted es una oveja, deje de caminar los miércoles de 3 a 4 pm. Soporte fuetazos y vituperios.

D.C.P. Nota 334: cruce dos metros a la derecha de las rayas de cebra pintadas en la calle.

D.C.P. Nota 387: vístase con colores oscuros para recibir la primavera en Teotihuacán.

D.C.P. Nota 657: separe la basura siguiendo sus propias categorías. Por ejemplo, “cosas que saben a eneldo”, “colores de temporada”, “uñas”, “restos de drogas” o “discos de José José”.

D.C.P. Nota 220: dibuje bigotes y lentes de Groucho Marx en la foto de su credencial de elector.

D.C.P. Nota 738: el 15 de sept. grite sólo dos ‘vivas’ en lugar de tres; o bien, si usted dirige el acto, grite “¡Vivan los hermanos Flores Magón!” en lugar de Hidalgo.

D.C.P. Nota 177: cuando guarde el carrito del súper, no lo meta hasta el fondo o déjelo en doble fila.

D.C.P. Nota 484: envíe un ‘emoticon’ de ‘cara de vomitar’ junto con su declaración electrónica de impuestos.

D.C.P. Nota 202: cuando salude a la bandera, esboce una sonrisita socarrona en todo momento o péinese con la raya hacia el otro costado.

D.C.P. Nota 100: al término de cualquier discurso del partido en el poder procure aplaudir 20% menos tiempo del usual.

Y la más importante de toda, que puede funcionar a manera de un imperativo categórico de la desobediencia:

D.C.P. Nota 001: ante todo mandato de la autoridad hay dos posibilidades: cumplirlo o cumplirlo a regañadientes. Elija siempre la segunda.

abril 28, 2011

Redundancia laboral.

World Trade Center,
México D.F.
20:46 horas.

Me dirijo, después de ir a ver una película que no vale la pena mencionar aquí, hacia el automóvil estacionado cuatro pisos por debajo del nivel del suelo. Una feliz coincidencia me coloca frente a una máquina de prepago.

Me formo, cuento las monedas, hago una resta mental para obtener el total a pagar antes de que lo informe la pantallita. Sí, le gané. Sí, era correcta la suma que pensé, también pensé que era hiperbólica.

Elevador abajo, me subo al auto y, al salir, me encuentro con una estrecha casetita de cobro a la altura de la pluma de salida. Dentro de ella, un hombre (aunque parecía que más bien se la habría puesto como se pone una chamarra, apenas cabía ahí). Olor a vaho y café, un cigarro en la boca. Yo, confundido ante el brazo estirado del caballero esperando recibir mi boleto, le pregunto para qué lo quiere. También le indico que ya lo pagué. Me mira cansado, no contesta, fuma sin tocar el cigarro con la mano. Revisa el boleto y lo introduce en la ranura correspondiente. La ranura estaba también al alcance de mi mano. Incluso hubiera sido más fácil que yo metiera el boleto ahí. Él tuvo que sacar la mano, doblarla improbablemente hacia atrás -mostrando a la vez que sus articulaciones funcionaban perfectamente a 360 grados- y atinarle sin ver al orificio alargado. Acto seguido, la pluma sube y yo salgo. Me quedo pensando que, así como las máquinas se vuelven obsoletas después de algunos años, las personas también pueden volverse obsoletas después de algunas máquinas.

-¿Estudias o trabajas?
-Trabajo.
-¿En dónde?
-En un estacionamiento.
-¿Lavas coches, echas aguas, vigilas?
-No. Estoy en la caseta de cobro de lunes a sábado de las 16 a las 24 horas.
-Ah. ¿No hay máquinas de prepago?
-Sí.
-Mh. Entonces tú no cobras. ¿Qué haces de 16 a 24 en la caseta de cobro?
-...

Entiendo que la falta de empleo en este país se agudiza cada año. Entiendo que a veces hay que hacer lo que sea para ganar unos pesos. Entiendo que el señor dueño de ese estacionamiento está intentando fomentar el empleo, crear nuevas plazas. Pero creo que hay que establecer ciertos límites.

Es algo típico en México. La redundancia laboral. En una esquina en la que hay un semáforo en funcionamiento, encontramos un policía avalando las decisiones de ese poste con focos. Dentro de un elevador con botones para abrir y cerrar las puertas y un botón por cada piso, a veces encontramos a un señor que se dedica a apretar los botones. En el baño de las bodas hay un tío que saca las toallas de papel de su dispensador y te las da. En la esquina un chavo te limpia el parabrisas ignorando el hecho de que tu auto tiene unas plumas que van y vienen sobre el vidrio para limpiarlo. En fin.

Al señor de la casetita de cobro del estacionamiento le dejo aquí tres ideas de funciones en caso de perder su empleo por meter un boleto al revés, quemar con su cigarro a un cliente o simplemente porque un día que haga frío se ponga una chamarra y ya no pueda entrar a su cubículo.

Señalización en 3D.



Columna.



Tope indicador.

marzo 21, 2011

Equi(ni)dad de género.

Lo mejor de dos mundos. En este blog ya se había hecho una pequeña reflexión acerca de la magnífica suerte del centauro, que conservó la humanidad de la cintura para arriba -donde el hombre concentra todas sus virtudes intelectuales- y la equinidad de la cintura para abajo, gozando ciertos atributos animales que le facilitaron la vida social.

Aquella reflexión, sin embargo, sólo sirvió para hablar de ese otro ser mitológico que no tuvo tanta suerte: el humano con torso y cabeza de caballo. Gracias a los dioses se extinguió.

A continuación, una serie de reflexiones más profundas acerca de estos magníficos ejemplares de la destreza divina.

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Hasta entre los centauros hay razas.

Todas las guerras son, en mayor o menor medida, un conflicto racial. Eres blanco, negro, amarillo, rojo, judío, árabe, comunista o teísta. Cada elección espiritual, cada centímetro de la Tierra, cada espermatozoide, determina tu raza.

Ahora imagina que la mitad de tu persona es un caballo. ¡Carajo, la cantidad de razas se multiplica exponencialmente! Aquí tienes un asiático-percherón, allá un ario-azabache, por acá un judío-cuarto-de-milla. Los esquemas anatómicos que muestran al centauro clásico, tranquilo, mirando al horizonte desde su desnudez son una idealización, la realidad es mucho más nutrida, complicada y rica.





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No se ha escrito lo sufieciente acerca de los centauros.

No sabemos cómo es su vida diaria, sus pasos cotidianos en el mundo. Nietzsche y Sartre directamente se darían un balazo. Su problemática existencial es doble en cada caso, en cada momento. Como personas deberíamos conocer el día a día de los centauros, con la finalidad de lograr empatía con ellos (o al menos con la mitad de cada uno de ellos) en lugar de odiarlos.

La elección de alimentos, por ejemplo. ¿Hay que ser vegetariano? ¿En un restaurante de centauros se podría pedir un Rib-eye con guarnición de alfalfa? ¿Hay mesas y sillas? (No olvidemos que la parte "erectus" que acompaña siempre al "homo" desde que es hombre, dificulta la digestión si hubiera que agacharse hasta el suelo para comer).

Me dan calos fríos sólo de pensar en los baños. ¿Habrá?

La cama. Una especie de litera a buena altura, empotrada a la pared y "volada", que sólo sostiene la mitad del cuerpo en posición horizontal, dejando que las cuatro patas sigan de pie. Sí, así ha de ser.

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Quedan pocos, pero siguen aquí.

Son perseguidos, pero no son belicosos. Son pacíficos orillados a la vida marginal (sobre todo los mitad-judío-mitad-pony). Algunos, los "paterfamilias", se hacen contratar ilegalmente en diversos comercios y se ganan la vida sirviendo cafés, buscando libros en las bibliotecas, vendiendo (oh, tragedia) carne de otros animales al insensible ser humano. Todos los lugares con un mostrador son sitios propicios para el trabajo de un centauro.



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Problemática del acoso homo-hípico-sexual.



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Situación en el área de Maternidad.




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Hipocondria Esquizofrénica.

noviembre 28, 2010

La infinitud de Borges: un homenaje.



La mayoría de las personas teme al término, a la consumación. A la muerte, a ser confinados a un espacio reducido. A que se termine la comida, el planeta, el dinero, la leche antes del desayuno, la habilidad de mover las piernas.

Borges huyó siempre de lo contrario. La realidad esquiva de un término incomprensible y contradictorio, cuya mera formulación supone ya una contradicción genética. Lo infinito.

Que las cosas no terminaran -tanto desde la categoría espacial cuanto desde la temporal- fue una pesadilla que lo acompañó en sus horas de vigilia. De diversas maneras formuló las terribles consecuencias de no comprender el significado de un adjetivo forjado por el truculento método de nombrar lo contrario sin poder aprehenderlo. En 1941 se acercó a los efectos narcóticos de ese concepto para después caer de nuevo, como Ícaro, al profundo océano de la ignorancia.

La Biblioteca de Babel, uno de los mejores cuentos latinoamericanos jamás escritos, salió a la luz muchos años antes de que la crítica estuviera en el nivel intelectual necesario para su lectura. Hoy, 60 años después, aventuro a manera de homenaje un cuento subsecuente. No pretendo añadir nada a una obra de origen perfecta, sino más bien desenredar la madeja que descubrí en mi cabeza después de leerla.

El cuento escrito a continuación no tiene sentido si no se ha realizado previamente la lectura del texto borgiano, que anexo aquí.


El Catálogo de la Biblioteca de Babel.
Josemaría Camacho.

Hay una noción preconcebida del concepto “infinito”. Evidentemente es un concepto que no tiene correlato con la realidad pero que, para ser pensado, debe tener cierta forma en la mente. Una forma muy endeble, vaporosa. Nunca se puede aprehender el concepto a cabalidad. Estamos condenados, ex hypothesi, a poseerlo fragmentariamente.

La Biblioteca, que algunos llaman Universo, es evidentemente finita, aunque como sugieren algunos viajeros, tratar de encontrar sus límites es meramente una empresa imposible. La tesis más acertada parece ser la que la describe como indefinida y periódica, aunque esa indefinición nos deje vagando casi en la misma espesura de ignorancia que la que la describe como infinita.

La Biblioteca alberga todos los libros posibles, todas las combinaciones de los 25 caracteres ortográficos en volúmenes de 410 páginas. Contiene en sí misma todas las obras escritas y por escribirse, todas sus variantes de al menos un símbolo o un espacio y una gran cantidad –la inmensa mayoría- de obras que no tienen ningún sentido en absoluto.

La explicación de la constitución y el orden de la misma Biblioteca se postula como un volumen existente dentro de ella, abandonado en alguna de sus salas hexagonales. [NOTA AL PIE EN EL TEXTO ORIGINAL: Escaleras arriba o abajo, se encuentra también con seguridad el presente texto (que yo creo que escribo a discreción) y a millones de años luz de distancia se encuentra también un texto sobre este texto, lo mismo que todas sus posibles variantes.] No obstante, una infinitud de textos apócrifos con explicaciones falsas, incompletas, imprecisas y hasta con connotaciones místicas existe también en los anaqueles de La Biblioteca.

Poco se ha hablado, sin embargo, del catálogo de esta biblioteca. Refiere Abraham Stern (viajero incansable nacido en 1765) que alguna vez se halló un libro que hablaba acerca de dicho catálogo. La dimensión del Universo en el imaginario popular entonces se multiplicó, se hizo más infinita, si se puede utilizar este término. En otras palabras, se desdobló con la existencia de dicho catálogo. El golpe sicológico de la mera postulación hipotética del catálogo nos hundió más en la zozobra. Si la realidad era más grande de lo que ni siquiera habíamos podido imaginar, estábamos tanto más lejos de encontrar algo, lo que fuera, dentro de ella.

Algunos de los que no se habían decidido ya a vagar entre los anaqueles, dotando su vida con el sentido de una búsqueda más acotada, digamos, circundada al feliz encuentro, no digamos de un volumen, sino al menos de una página entera que contuviera sólo palabras con un sentido coherente, esos pocos terminaron por abandonar la búsqueda del ejemplar que contuviera la explicación final del Universo. Las comunidades parecieron entonces más apagadas y había una razón más para justificar la ataraxia y la contemplación interior de corte mágico-oriental.

No fue sino hasta que McKenzie, en uno de sus célebres descubrimientos –cabe acotar que en La Biblioteca, donde todo está escrito desde siempre, nada se inventa, sólo se descubre— acuñó el termino “doble esperanza”, por cuanto el posible encuentro de un catálogo de La Biblioteca se sumaba al del libro con la explicación última del Universo.

Se organizó un largo debate público con el pesimista S.R. Wright. La gente que escuchó la esgrima argumental se llevó en la cabeza la terrible idea de que hay un número casi infinito –el casi nos dice que sólo es infinito de facto, no de concepto- de catálogos apócrifos, lo mismo que de libros explicativos falsos. Si la búsqueda es una empresa de origen estéril, sostuvo Wright, peor debe ser cuando los criterios para separar lo fidedigno de lo ligeramente falso e incluso de lo escandalosamente erróneo son arbitrarios, por cuanto tampoco tienen correlato con la realidad. Generaciones de nómadas buscadores intensos, concluyó, han dejado escapar sus días localizando una aguja en un inmenso pajar sin tener clara la noción de “aguja”, de forma que no podrían diferenciarla de un alfiler o incluso de una viga de construcción.

Al principio todos pensaron en un catálogo hermoso, encuadernado en pasta dura, con cantos dorados y garigoles arabescos. Luego alguien dijo que habrían de ser varios tomos. Wright duplicó uno de los libros de la gran Biblioteca aventurando una posible dimensión del Gran Catálogo. Lo hizo no ya pensando en que tuviera la primitiva forma de pequeñas tarjetas en galerías de gavetas, en donde cada ejemplar estuviera registrado en una tarjeta individual, sino haciendo el esfuerzo de economizar.

Cada hoja, decía, podría contener en promedio las fichas de 15 libros, contando en que cada ficha ocuparía un máximo de 3 renglones escritos en cuerpo 10 ó 12 con un sinfín de abreviaciones. Aparecería primero el Autor, que podría ser cualquier ser humano del limitado y creciente pasado, del presente y del futuro infinito, acotado a un máximo de 15 letras por apellido o nombre. Luego el Título de la obra, limitado a 100 caracteres, de los cuales podrían ser 99 espacios y una letra, como debía ser uno de los primeros libros referidos en el catálogo, del autor A, de título A, y consistente en una letra A y los espacios necesarios para llenar 410 páginas.

Mientras explica el esquema que podría seguir el hipotético catálogo, Wright advierte un nuevo problema que multiplica la infinitud del Universo: dado que la Biblioteca resguarda todos los libros posibles, entonces cada uno de ellos puede ser escrito por cada posible autor, de manera que el número de libros posibles se tiene que multiplicar por el número de autores posibles. Probablemente Wright sonrió en su negrura de espíritu al descubrir otro desdoblamiento de la realidad.

En fin. La obra de Wright acerca de las dimensiones del catálogo tenía una conclusión previamente interpretada desde su particular punto de vista de la realidad. Decía: “reduciendo cada libro de 410 páginas a dos renglones (lo que ocuparía su ficha en el catálogo, en promedio), cada ejemplar del catálogo podría recoger hasta 7,500 libros.” Si la disertación hubiera sido realizada por McKenzie, probablemente habría concluido aliviado que el catálogo podía reducir la búsqueda de la comprensión del Universo a una 7500/1 parte de la realidad, dado que sólo en uno de los volúmenes del catálogo aparecería referido el libro que buscamos. La búsqueda por las respuestas sería significativamente menor que antes, aunque quizá seguiría siendo irresoluble. Pero no, la conclusión era terrible. “El catálogo de la Biblioteca, a priori, no puede formar parte de la Biblioteca misma. ¿O cuándo se ha referido un índice en el índice mismo? El catálogo es ontológicamente posterior a la Biblioteca y, por ende, no puede realizarse hasta que la biblioteca esté terminada, jamás aparecerá dentro de ella (…) Esto significa que es irracional e inadmisible pretender que ocupa un lugar y una posición en nuestro Universo. Si ya era imprudente el intento de la búsqueda de algún ejemplar en particular o acaso de alguna página, digamos, con un sentido coherente sobre cualquier tema, el intento por encontrar alguna versión siquiera apócrifa del Catálogo General es acaso pueril e irrisoria”.

La gente esperaba que McKenzie contestara este argumento. La mayoría murió, de la misma forma que McKenzie, sin haber podido vislumbrar una respuesta. Fue la última vez que se trató de justificar la existencia de la gran comunidad nómada que siempre ha estado en la búsqueda del Libro Causal o del Gran Catálogo. Fue la muerte de la filosofía en La Biblioteca. Wright fue su asesino.

agosto 04, 2010

The Dude (or "Duder", or "El Duderino" if your'e not into the whole brevity thing) achievements.

Sometimes there's a man... I wont' say hero, 'cause, what's a hero..?"


This blog is officially celebrating. Bring out the caucasians, help some ladyfriend to concieve and roll your way into the semis, ‘cause this is “The Dude’s Special Edition”.

It’s all water under the bridge since that Woo soiled his rug. And now we want to salute our friend Jeffrey by taking a look into a carrer full of achievements. We all know that the dude’s primary occupation is bowling, drinking, having the ocassional acid flashbacks and taking it easy for all us sinners, but we might not know the things he dedicate his life before that.

New shit has come to light, so we proudly present to you some rare footage presumably taken by Knox Harrington, the video artist friend of Maudie’s, with his old camera and his cleft asshole.

Enjoy and, of course, abide, man... sir.

Here being very undude...


Here, bumping again into Bunny Lebowski (not related).


Having a chat about gadgets with Mr. Threehorn (in Malibu, of course).


In the dawn of that very same party, jumping on the great-towell-tombling.


A little upset after the plane crashed into the mountain.


Solving a case (which has the whole crime lab working in shifts for weeks) after studying some papers, just papers, you know, bussines papers.


On a weekday, trying to scam a fuckin nihilist that keep saying that he believed in nozing.


Here, treating objects like women, man.


Being a fuckin' park ranger.


After doing a joint.


Facing a Brother Seamus (it's like an Irish Monk).


Facing the fact that he's a fucking asshole.

julio 21, 2010

A un metro de la inmortalidad.

Cuando tu forma de gobernar no satisface los mínimos requisitos para considerarse un periodo exitoso de gobierno o, peor aún, para considerarse un perdiodo de gobierno propiamente dicho, hay que buscarse nuevas formas de pasar a los anales de la historia con cierto decoro o, al menos, sin un adjetivo humillante colocado siempre antes de tu nombre.

En una ciudad del tamaño del Distrito Federal, lograr que el trabajo del jefe de gobierno pase a la historia requiere una empresa de la talla del segundo piso del periférico o de la cintura del gordo Encinas.

Ebrard ha traído festivales y marcas del libro de Guinnes, ha estirado el presupuesto del Metrobús hasta límites insospechados, ha tratado de imponer la moda de mover la cabeza como perrito de tablero de taxi mientras da conferencias y ha colocado bicicletas cerca de su casa para sentir que vive en Ámsterdam (de hecho, creo que sí vive en la calle Ámsterdam). Pero si de verdad pretende convertirse en candidato a presidente de la República, le hace falta hacer mucho más.

Gracias a estudios intensos realizados por buena parte de su equipo, se llegó, al unísono, a dos conclusiones relevantes en grado de "muy". A saber, que es necesario seguir haciendo cosas significativas que aparezcan en el periódico y, por otra parte, que se le ha terminado el presupuesto para hacerlas.

Un miembro de su equipo, encargado también de maquillarlo para las sesiones fotográficas de la revista "Quién" y de elegir el repertorio de anteojos del mandamás defeño, tuvo una brillante idea. "Hagamos modificaciones en las estaciones del Metro", dijo, y luego se sentó a esperar a que terminaran de reír los demás asistentes a la reunión de emergencia. Cuando se reestableció el silencio en la sala, interrumpido aquí y allá por esos suspiros que persiguen a las carcajadas, continuó: "no me refiero a modificaciones reales... ¿cómo explicarles? ¡Cambiémosle el nombre nomás!"

Entonces se pusieron manos a la obra y, desde ese día, poco a poco se han ido cambiando algunos. Comenzaron con un par:

"Metro Etiopía" cambió su nombre a "Metro Plaza de la Transparencia". ¿Para qué hacer referencia al negro si se puede mejor evocar la diafandad?

"Metro Viveros" cambió su nombre a "Metro Derechos Humanos", dado que cada vez hay más personas y menos plantas.

El equipo de investigación de este blog consiguió, gracias a la corrupción de algunas fuentes que prefieren mantenerse en el anonimato, la lista de los cambios en los nombres de las estaciones que se darán paulatinamente en el futuro próximo. Aquí presentamos esos nombres ilustrados con iconos que el equipo de diseño de este blog especula que podrían parecerse a los reales. También añadimos una hipotética y somera argumentación que explica el nombre encontrado en la lista.



Antes: Metro Garibaldi.
Tomando en cuenta los excesos etílicos perpetrados todos los días por los lugareños y los visitantes, se cree que este cambio será una buena forma de crear conciencia y modificar el incosciente colectivo de forma subliminal.



Antes: Metro Balderas.
La causa del cambio es el terrible evento sucedido el año pasado en los andenes de esta estación. El equipo de diseño no consideró necesario modificar el icono.



Antes: Metro Salto del Agua.
Los estudiosos del equipo de Ebrard siempre están un paso adelante. En breve, esa colonia dejará de recibir el servicio de agua potable.



Antes: Metro Rosario.
Hay que adaptarse a las necesidades espirituales de la población. No es una casualidad que Hidalgo y Fox hayan ganado sus respectivas batallas utilizando como estandarte el icono religioso de la época que estaba más en boga. Las cosas han cambiado en el DF durante las últimas crisis eclesiásticas y la proliferación del narco.



Antes: Metro Insurgentes.
El punto de reunión de las "tribus urbanas" y púlpito de líderes de movimientos menores que no alcanzan a merecer el Zócalo.



Antes: Metro Nativitas.
La proliferación de hoteles de paso y sexoservidoras que operan en las cercanías ha llegado a convertirse en la tradición más emblemática de este barrio.



Antes: Oceanía.
Simplemente se trata de anticipar lo que ya todos sabemos, a saber, que el continente australiano está cerca de convertirse en la nueva Atlántida gracias al cambio climático y sus inminentes consecuencias.



Antes: Polanco.
Si se quiere ganar una elección, hay que tener a los judíos y a los libaneses contentos.



Antes: Refinería.
Aceptémoslo, antes de que se comience la construcción de una refinería moderna de Pemex, los empleados de Shell, de Chevrón, de Petrobras y de BP estarán comiendo nuestros panuchos.



Antes: Tepito.
El equipo de investigación de este blog considera que este nombre no es oficial, sino que se trata de una copia pirata. No le pongamos mucha atención.



Antes: Tlaltelolco.
En memoria de su excelencia Gustavo Díaz Ordaz.



Antes: Universidad.
La forma más segura y rápida de conseguir sustancias prohibidas es bajarse en esta estación. ¿Para qué esconderlo? ¡Viva la Universidad!


Estaremos pendientes de nuevos cambios.