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marzo 25, 2024

La copia de la copia




Si esta fuera una tesis de licenciatura —que bien podría ser la de alguien que se tomara en serio la investigación— podría llevar este título: La doble tortilla en el taco: ¿está bien o pasamos a una? ¿O a tres?
Algunos lo consideran un lujo; otros, una necesidad; unos cuantos más, un exceso. Siempre se toca el tema en los puestos de banquetas, en los bancos o en las sillas de taquerías —esas plegables de lámina con el logo repujado de Pepsi—, en los barrios más finos y en los más populares. Nunca llegamos a una conclusión definitiva. Y eso está bien, hace falta la polémica tanto como el limón para disfrutar un buen taco de viernes por la noche.
    Rara vez encontramos en la Ciudad de México unos tacos que no lleven doble tortilla como parte de su presentación estándar. Se consiguen con una, claro, pero hay que especificarlo al pedir. Se ha popularizado el término light para este fin. La copia, como se le dice popularmente a esa segunda foja, es un atributo esencial del taco en el centro del país.
    Ahora bien, la práctica de ponerle dos tortillas a cada taco no es propia de la ciudad de las siglas. Yo personalmente los he comido con esa configuración en Tijuana (de birria), en Túxpam (de zaragalla), en Pachuca (de mixiote), en Puebla (unos tipo árabe), en Quiroga (de carnitas) y en Mérida (de cochinita), por nombrar solo algunas ciudades (y algunos tacos) que acuden rápidamente al hambriento llamado de mi memoria. El factor geográfico no parece ser importante al rastrear el origen de la copia para poder discutir su pertinencia. De hecho, es prácticamente imposible determinar en dónde comenzó la costumbre de poner dos tortillas debajo de un pedazo de carne guisada. También es imposible investigar en qué momento.
    Pareciera que la pertinencia de la copia, si bien no se puede precisar como fruto de una época, como una moda o como propia de un lugar, puede sustentarse teleológicamente, es decir, de acuerdo a su finalidad. Se me ocurren de entrada dos posibles fines: que la doble tortilla figure en el taco con un papel funcional estructural, es decir, que sea un elemento de soporte; o bien, que se trate de un elemento nutricional complementario, es decir, que aparezca para alargar la experiencia del taco mediante la técnica de la superposición desfasada —o el riel, en lenguaje popular— o la del milagro de la multiplicación de los tacos —esto es, hacerse dos con uno.
    Si se tratara de un elemento de soporte, podríamos explicar con esa hipótesis que todos los tacos que llevan la tortilla frita (flautas, tacos dorados, tacos estilo gringo, volcanes, fritos de birria) se sirvan con una sola, porque son firmes y no ceden ante la humedad del relleno o de las salsas. La excepción sería el grupo de los tacos de canasta y los tacos sudados, que también se sirven con una sola y tienden a romperse con facilidad.
    Si la función fuera, al contrario, simplemente la de “alargar” la comida, quedarían explicados muchos que conozco, que son caros pero van bien servidos y que, con cierto ojo inquisidor, caerían dentro del género del alambre en contraposición con el del taco suelto —objeto de este texto. Quienes así conciben la copia en un taco regular, suelen usarla con trucos que operan completamente en el ámbito de la ilusión, separando la carne como hizo Moisés con las aguas y engañándose a sí mismos, haciéndole creer a su estómago que se han comido cuatro tacos cuando en realidad se comieron dos.
    Lo cierto es que la tortilla suele ser más barata que su relleno, de manera que aunque a veces parezca un gasto extra ponerle dos a un taco, en ocasiones el gesto manipula al comensal de manera inversa y sutil, al lograr que perciba el peso y la densidad del taco como un taco serio y suficiente sin la necesidad de usar tanto relleno en él.
    El precio de la tortilla en los últimos años, sin embargo, parece desbocado. Según los datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, el kilo de tortilla, que sabemos que en la capital está sobre los 20 pesos, se eleva ya hasta los 30 en lugares como Acapulco, Mexicali y Hermosillo. Las causas de estos aumentos de precio son oscuras y muy complejas, pero sus efectos son dolorosamente claros: estamos ante el posible fin de la doble tortilla en el taco.

¿Estoy siendo alarmista? Quizás un poco. ¿Me pone contento serlo? Definitivamente no. Sepa usted, lector, que yo soy un ferviente adorador de la tortilla y su presencia en el taco no me parece meramente funcional, sino parte importantísima de su sazón definitiva, de su esencia, de su valor. Perder la copia es para mí una tragedia. Preveo su próxima sustitución por rellenos más baratos que son también medianamente interesantes, como el arroz o los frijoles. Pero no estoy feliz ni satisfecho.

Parafraseando a Borges, yo no quisiera que me recuerden por los libros que he escrito, tampoco por los que he leído, a mí me gustaría que me recuerden por los tacos que he comido. Pero si estas alzas en los precios del maíz me quitan la segunda tortilla, vendrá el llanto y el crujir de dientes. La dieta de la inflación es todavía más horripilante que la keto o la del ayuno intermitente. Veremos qué sucede en los próximos años, pero le anticipo que estoy dispuesto a radicalizarme en defensa de esta tradición. ¿Usted está conmigo?

noviembre 19, 2013

Dos consideraciones, dos conclusiones.



Primera. Tendemos a pensar que construimos nuestro futuro. En realidad nos pasamos la vida construyendo nuestro pasado, tratando de justificarnos todo el tiempo. Somos quienes hemos sido, no quienes seremos. Ninguna decisión repercute eficazmente en nuestro futuro, sino en la forma en que habremos de estructurar nuestro pasado. Todo el tiempo pensamos en lo que sucederá, en quién seremos, en lo que habremos de hacer, pero siempre nos colocamos allá, en el fondo, en lo más recóndito del futuro, para poder imaginarnos mirando hacia atrás, respirando hondo y diciendo sí, eso es lo que quería hacer de mí.

La imaginación es esclava de la memoria.

Segunda. El verdadero creador está al final del tiempo, no al principio. Me parece más consecuente pensar que aquél que escribió la fatalidad estará esperándonos al final de todo, en el último momento, cuando cesan las historias, que pensar siquiera que estuvo al principio, que creó y desapareció, que dispuso lo que habría de suceder en lugar de ordenar lo que ya había sucedido. Todas las historias acerca de dios son proyecciones nuestras, todas han sido concebidas con un orden cronológico ascendente. Ahí me parece que hemos errado el camino.

El creador está allá, en donde todo termina menos él.

Así se estructura nuestra historia, nuestras historias, que son todo lo que tenemos, todo lo que somos. Por tanto, parece justo decir que vivimos en reversa, caminando de espaldas hacia delante ponderando lo que ha quedado atrás. Y, por consiguiente, entendemos la historia de nuestro creador también en sentido inverso al que debería ser: en un principio era el logos, decimos, cuando es claro que sólo al final del desarrollo de todo lo desarrollable será cuando podremos hallar un logos de las cosas. Los génesis diversos de las culturas son conclusiones disfrazadas de axiomas, son nombres dados a posteriori y presentados a nuestras consciencias como ideas a priori.

Hay que escapar de esta inercia, corromper la noción de progreso, destrozar las hipótesis. Esa es mi arenga.



marzo 24, 2013

La Barra Conservadora, cánticos de cancha.

Es un lugar común comparar la religión con el futbol: los ritos, los símbolos, la fe, el fervor, la consagración con alcohol, las lágrimas y hasta las celebraciones extáticas.

Ir a la cancha se parece mucho a ir al templo. Para los seguidores de Pumas, además, también coincide el día dedicado al objeto de culto: el domingo.

Propongo entonces algo que no debería sonar raro: cánticos de cancha basados en melodías cristianas. Si odias el futbol y/o los ritos religiosos, debes abandonar el blog en este punto.
(CADA IMAGEN ES UNA LIGA A UN VIDEO EN YOUTUBE, DALE CLICK A LA IMAGEN)





diciembre 08, 2011

Twitter no es peligroso; nosotros, sí.



En Tercer Grado, programa de debate de Televisa, se discutió la fuerza de las redes sociales –en específico del Twitter, el medio más abierto y utilizado del internet 2.0– con ocasión del episodio de Peña Nieto en la FIL y con miras al proceso electoral que ya se nos viene encima. Sus intenciones, desde mi punto de vista, eran claras: minimizar el incidente hasta situarlo en el anecdotario popular de corta memoria y tratar de limpiar el desastre que el candidato de su empresa provocó en Guadalajara.

Me llaman la atención varias cosas que trataré de desahogar con cierto orden:

A) La aceptación tácita de que Peña Nieto es el candidato de la televisora a través del método retórico de la omisión. En efecto, si de algo se ha hablado en los medios que quedan fuera del coto de Televisa es de la relación entre dicha empresa y el candidato del PRI. Todos los actores políticos ajenos al PRI, por otra parte, también han mencionado (o señalado, o incluso condenado) las preferencias del Grupo Televisa por el candidato del tricolor. La palabra está en la calle. Entonces, ¿por qué no tocar el tema más socorrido del debate en sus discursos? ¿Por qué no salir a desmentir, a contrariar o a invalidar esos juicios? No hablar de las acusaciones cuando son tantas y tan sonoras es, para un grupo de medios que tiene como uno de sus objetivos el de informar con veracidad y oportunidad, aceptar su verdad.

B) La pobreza de los argumentos de los periodistas Loret de Mola y Adela Micha cuando tratan de proteger a Peña Nieto. El primero optó por distraer la atención del punto (que es la crítica a la indigencia intelectual y cultural que Peña Nieto mostró en la FIL) para llevarlo al siempre ambiguo y canceroso ámbito político-partidista. Calificó el movimiento general de los usuarios de redes sociales como “guerra sucia” por parte de otros partidos en contra del candidato del PRI, dejando de lado el contenido de las opiniones y asumiendo quizá que todos los que nos dimos vuelo criticando a Peña Nieto fuimos reclutados y pagados por entusiastas de López Obrador o de Vázquez Mota. A muchos de nosotros nos hubiera venido muy bien recibir algunos pesos por cada tweet que mandamos a la red, pero lamentablemente no fue así. Además, si en realidad hubiera existido una incitación al desprestigio por parte de militantes de otros partidos, dicha arenga probablemente no habría funcionado si sus mensajes no fueran reales o al menos relevantes para el público de Twitter. Todos los que hemos trabajado en publicidad sabemos lo difícil que es generar comportamientos en un medio que trata de huir de todo lo que huele a publicidad o a propaganda. Por último, los esbirros no habrían actuado fuera de la ley (puesto que como el mismo Loret menciona, no está legislado el asunto) a diferencia de lo que sucedió cuando se publicó la campaña “Peligro para México” en 2006 en medios masivos supuestamente sí legislados.

Adela Micha, por su parte, sostiene que si el candidato “es un lector voraz o no es un hecho completamente irrelevante a la hora de gobernar bien o mal”, acuñando ipso facto una frase que durará (o debería durar) para la posteridad en los anales de la inmundicia mediática. No me detendré mucho en debatir un argumento que se cae de rancio, pero me limitaré a decir que la literatura no se reduce a Harry Potter o a novelas de detectives, sino que incluye, sin más, la totalidad de los registros históricos, culturales, jurídicos, religiosos, civiles y políticos de México, del continente y del mundo. Algunos datos surgidos de la totalidad de libros (ay, Borges, tu biblioteca de Babel) podrían llegar a ser de cierta utilidad para dirigir un país durante seis años. Quizás no, quizás me equivoco. Tal vez con la Biblia ya se ha dicho todo lo que a política pública, organización comunitaria y distribución de la riqueza se refiere y con eso sea suficiente.

C) La frase “el miedo es un arma tan poderosa y tan fatal como la violencia misma”, también pronunciada por la señora Micha. Cuando la escuché, me quedé pensando en la diferencia que hay entre un “muerto de miedo” que sale del cine después de ver “Birds” de Alfred Hitchcock y un “muerto de muerte” que ha sido arrojado en una avenida central de Boca del Río. En fin, seamos justos y pongamos la frase en su contexto. Ella hablaba del miedo que puede surgir de una noticia falsa o de fuentes no fidedignas que ha sido lanzada en Twitter y que se propaga como un virus. En eso tiene algo de razón, la desinformación es peligrosa. No obstante, cuando la desinformación es sistemática y dolosa, como aquella a la que hemos estado expuestos frente a la pantalla del televisor desde los tiempos en que los lectores de noticias usaban audífonos de DJ, es realmente fatal y “tan peligrosa como la violencia misma”. Es increíble que desde el medio que ha creado la verdad en el imaginario popular de México durante décadas se aluda a la peligrosidad de la desinformación.

Y por último, la problemática que más me llamó la atención y que uso para concluir con una reflexión, parte de esta frase:

“La redes sociales tienen una fuerza enorme aun para distribuir basura”
Leopoldo Gómez
, vicepresidente de Noticieros Televisa.

Es indudable el poder organizacional que tienen hoy las redes sociales en los temas de opinión pública, de economía social y de política en el mundo. No aburriré refiriéndome a los fenómenos sociales de Túnez, Egipto, Grecia, España, Reino Unido y Estados Unidos de los últimos meses. Sin embargo, hay algo que se les está yendo de las manos a quienes asumen que la fuerza está en las redes sociales. A saber, que Twitter (por referir a la más popular y pública otra vez) es sólo un medio. Detrás de cada opinión, de cada tweet, de cada tópico de moda y de cada argumento esgrimido desde ahí, hay una persona pensante que lo escribe. La fuerza de Twitter es en realidad la fuerza de sus usuarios. Es una parte de la opinión pública que al fin ha encontrado un podio, un altavoz.

El miedo que los periodistas de Televisa dicen tener, entonces, parece que realmente no es un miedo a las redes sociales (que son simples y útiles medios), sino a la opinión de la gente que las hace funcionar y, en último término, a la libertad de expresión. Podría incluso decirse que parece un miedo a perder el control de la masa, a perder la prerrogativa de inventar la verdad (o a tener que compartir esa prerrogativa con cualquier usuario que quiera inventarla), a perder la posibilidad de esconder los errores y de manejar los mensajes sin dejar que replique la crítica.

Estamos frente a una verdadera revolución, en la que los medios pasarán a ser de todos y los mensajes serán de ida y vuelta. El Twitter no es peligroso (¿peligroso para quién?), la voluntad de la gente, sí. Y si es así, bienvenido el peligro de la palabra pública.

junio 08, 2011

Desobediencia civil pacífica.



Desde que Javier Sicilia comenzó su movimiento cultural-poético-musical, muchos círculos intelectuales de México -y, a decir verdad, también algunos óvalos- se han interesado en apoyar al poeta cuernavacuno de diversas maneras. Las más sencillas para los intelectuales consisten en escribir alguna columna en un diario local con palabras de aliento en el epígrafe y acto seguido continuar con las actividades cotidianas y las visitas al campo de golf los fines de semana. También algunos se dedicaron a pensar fuértemente en Javier durante dos horas y a ponerle "like" a todas las fotos en las que aparece el poeta en señal de solidaridad con su causa.

No obstante, gracias a la marcha de la paz, el movimiento ha comenzado a convertirse en una acción real y concreta, de manera que si uno quiere apoyar a Javier Sicilia en su inercia contrasistema, ya no se puede hacer el menso con textitos y buenas intenciones. Ahora hay que mover los pies o caminar rutas que algunos intelectuales de alcurnia jamás habrían recorrido ni siquiera a bordo de un ADO GL.

No se alarme, querido humanista burgués: sus zapatos permanecerán limpios. Siga leyendo y entérese cómo.

En últimas declaraciones, Javier ha instado a que la gente no sólo marche, sino que se manifieste de diversas formas mediante lo que históricamente se ha denominado "desobediancia civil pacífica". Pequeños y simbólicos actos que muestran inconformidad y rechazo a las leyes autoritarias o a la forma en la que se aplican en la sociedad. ¿Recuerda usted al hombre de Tiananmen que se paró frente a los tanques militares chinos? Ese es el epítome de la desobediencia civil pacífica. También están las sugerencias de los Sex Pistols, pero algunas no eran tan pacíficas y había que tener 20 años para poder siquiera intentar más de la mitad de ellas. Quedémonos con el joven de Tiananmen.

En fin, aquí propongo una lista de significativas y sencillísimas actividades que mostrarán su solidaridad con Javier Sicilia sin la necesidad de que se ensucie los zapatos. Fueron extraídas de mi manual de desobediencia cívica titulado "Rebel for Dummies" que actualmente se encuentra misteriosamente fuera de circulación de las principales librerías.

Desobediencia civil pacífica nota 578: si se le pide que guarde silencio, frunza el ceño y diga “no”.

D.C.P. Nota 765: si usted es una oveja, deje de caminar los miércoles de 3 a 4 pm. Soporte fuetazos y vituperios.

D.C.P. Nota 334: cruce dos metros a la derecha de las rayas de cebra pintadas en la calle.

D.C.P. Nota 387: vístase con colores oscuros para recibir la primavera en Teotihuacán.

D.C.P. Nota 657: separe la basura siguiendo sus propias categorías. Por ejemplo, “cosas que saben a eneldo”, “colores de temporada”, “uñas”, “restos de drogas” o “discos de José José”.

D.C.P. Nota 220: dibuje bigotes y lentes de Groucho Marx en la foto de su credencial de elector.

D.C.P. Nota 738: el 15 de sept. grite sólo dos ‘vivas’ en lugar de tres; o bien, si usted dirige el acto, grite “¡Vivan los hermanos Flores Magón!” en lugar de Hidalgo.

D.C.P. Nota 177: cuando guarde el carrito del súper, no lo meta hasta el fondo o déjelo en doble fila.

D.C.P. Nota 484: envíe un ‘emoticon’ de ‘cara de vomitar’ junto con su declaración electrónica de impuestos.

D.C.P. Nota 202: cuando salude a la bandera, esboce una sonrisita socarrona en todo momento o péinese con la raya hacia el otro costado.

D.C.P. Nota 100: al término de cualquier discurso del partido en el poder procure aplaudir 20% menos tiempo del usual.

Y la más importante de toda, que puede funcionar a manera de un imperativo categórico de la desobediencia:

D.C.P. Nota 001: ante todo mandato de la autoridad hay dos posibilidades: cumplirlo o cumplirlo a regañadientes. Elija siempre la segunda.