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febrero 13, 2009

Pequeñas grandes contradicciones

En algún momento del siglo pasado, debió haber tenido lugar alguna conversación entre un señor y un esclavo que comenzara de la siguiente manera:

- ¡Oye, imbécil!
- Sí, mi señor, dígame...

Lo que no sabía el señor era que, siguiendo una dialéctica de progreso al estilo marxista (aunque de manera muy velada), el esclavo se estaba rebelando y volteando la suerte. Al decir "mi señor", el esclavo se convirtió, desde el punto de vista semántico, en dueño del señor.

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Por otra parte, y volviendo a la época actual, en un esmeradísimo afán por convertirse en una oficina pública ejemplar y punta de lanza, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (a través de su división del Sistema de Administración Tributaria -¡qué nombre tan colonial!), me pidió mediante un "e-mail" que "me actualice". De hecho no me lo pidió, me lo ordenó con signos de admiración. Pero lo que más me gustó fue que justo después de hacerlo, presume su slogan que, increíblemente, sigue siendo el de 2008.




Querido SAT, ¡Actualízate tú, pendejo!

noviembre 24, 2008

Las y los pendejos (Bonus Track)

¿Quién le dijo a los políticos que decir “las y los mexicanos” es correcto? ¿Qué no se dan cuenta de que el artículo “las” responde al sustantivo “mexicanas” y el artículo “los” al sustantivo “mexicanos”? Hay un error de concordancia en género, porque aunque les duela, en el idioma castellano se eligió el masculino como el que se tiene que utilizar cuando se hace referencia a más de un género.

Mostrar un trato digno a las mujeres va más allá de eufemismos mal utilizados. Sería un mejor detalle investigar a cabalidad lo que sucede en Ciudad Juárez. Con “las y los muertas de Juárez”.

julio 21, 2008

FOBIOSOFIA / The Corporate Incorporated

Las corporaciones son odiosas por un número incalculable de razones. Comenzando porque el mundo se va a acabar en más o menos 50 días (Al Gore, 2006) gracias a los gases que arrojan a la atmósfera.

Y después de ver el "documental" (nótense las comillas) de los estudiantes de Michael Moore y el ""trabajo"" (nótense las dobles comillas) del idiota que se llama Olallo Rubio, me di cuenta de que somos más las personas que odiamos a las corporaciones que aquellas que las apoyan. En fin, nunca he sido un gran fan del Charamel Machiato (de hecho ni lo sé pronunciar) y puedo vivir sin un Starbucks cada seis cuadras.

Pero las corporaciones tendrían una gran mejoría en en términos de percepción en el mercado si sus nombres no fueran tan pomposos y estúpidos como Chevron, Telcel, Microsoft o Pirelli. Grandes cambios en la aceptación de la gente se generarían si únicamente se decidieran a cambiar su nombre por uno más divertido. Aquí algunas sugerencias.

a) Empresa que se dedica a nombrar empresas: Maldita S.A. (para leerse "Maldita Sociedad Anónima").
b) Instituto Federal Electoral Para Elegir a los Dirigentes del Instituto Federal Electoral.
c) Department of Redundancy Department.
d) Campo Viñero de San Antonio S.A. de C.V. (Por sus siglas: C.V.deS.A.S.A.deC.V.)
e) Restaurante Bistró: "No Somos Bistró"
f) Empresa de Capitales: "Capital Variable de Capital Variable".
g) Empresa gubernamental: Desorg.org
h) Empresa inglesa: Limited Unlimited.
i) Organización Sí Gubernamental (cualquiera que no sea ONG y que aparezca en la agenda de la Secretaría de Gobernación).
h) Grupo de apoyo para artistuchos hastiados: Famosos Anónimos.

Seguro que habrá miles de nombres esperando a ser pronunciados. Algunos podrían ser escritos en los comentarios de esta entrada para divertirnos un poco.

julio 03, 2008

BREVES / figuras poéticas involuntarias

El otro día escuché en la TV que Tyson le mordió el oído a Lewis. "Morder el oído" es lo mismo que decir "oye, ten cuidado, me picaste la vista" o "ese tipo me golpeó y me rompió el olfato". Así, los idiotas que narran deportes en la TV mexicana, se vuelven involuntariamente poetas por algunos segundos. Crean también imágenes bellísimas.

junio 14, 2008

FOBIOSOFIA / fiesta o reunión, una consideración etílica

En días recientes, un comité fue nombrado por el consejo de este blog para investigar un tema de suma importancia. Se le encargó al comité llegar a las últimas consecuencias o a las primeras causas, dependiendo la dirección que decidieran tomar para comenzar la investigación, y hacernos saber con exactitud cuáles son las diferencias que existen de facto entre una fiesta y una reunión.

Lo anterior sucedió en el marco de las festividades del blog por haber alcanzado la impensable cifra de tres mil visitantes. El objetivo final es obtener las bases suficientes para convocar a una fiesta o a una reunión, según los resultados recomienden, para dar un cerrojazo emotivo a los festejos.

He aquí el documento entregado por el comité después de varios meses de investigación que llegaron a su fin acompañados de, además de resultados concluyentes, varias visitas al hospital y fuertes resacas sufridas por cada uno de los elementos del grupo. Incluso se estudió la opción de cambiarle el nombre de comité a vomité. El documento ha sido debidamente resumido y únicamente se les presenta lo importante, la carnita, vamos, para hacer todo más liviano. De cualquier forma, estamos a sus órdenes para hacerles llegar el documento completo toda vez que así lo requiera cualquiera de nuestros lectores. Lo dejo a su consideración, amable lector número 3001.

Estimado consejo.*

Resultado de varios meses de estudios de campo, el comité encargado de encontrar las diferencias entre fiesta y reunión, ha llegado a las siguientes conclusiones.

CONSIDERACIÓN PREVIA QUE DOTA DE SENTIDO A ESTA INVESTIGACIÓN.

1. Las fiestas y las reuniones no sólo se diferencian en el nombre. La clasificación nominal responde a, por lo menos, una discrepancia en su desarrollo, preparación y momento culminante. El objetivo de la investigación es encontrar esa diferencia.

SIMILITUDES QUE FUERON DESCARTANDO HIPÓTESIS PREVIAS.

1. Tanto las fiestas como las reuniones pueden ser celebradas en diversos recintos que van desde casas y departamentos, hasta playas, albercas, jardines o discotecas. POR TANTO, La diferencia no es el lugar en el que se celebra.

2. Si en una fiesta no hay alcohol, no se le puede llamar fiesta. Lo mismo sucede con la reunión. POR TANTO, la diferencia no es la presencia de bebidas embriagantes.

3. La música pude variar, pero existe un tipo de música que va mejor con cada momento de la fiesta o la reunión. Comúnmente se comienza con canciones de The Cure y de Interpol, por ejemplo, y se culmina con salsa o regae, dependiendo de la presencia o ausencia del cannabis. POR TANTO, el tipo de música no constituye una diferencia por sí misma.

4. El código de vestimenta varía según el clima, el recinto y el nivel de bananaje, pero esto sucede igualmente en una fiesta o en una reunión. POR TANTO, la ropa no es la respuesta que buscamos.

5. Hay diferentes tipos de bebida en cada reunión y en cada fiesta, pero las municiones (in the parlance of our times) sólo varían según el gusto de los asistentes. Los recipientes pueden ser de vidrio, de unicel o de plástico rojo. Se recomienda el uso de los últimos, pero no depende de este factor la diferencia esencial que buscamos. POR TANTO, los vasos y los géneros de bebidas no son la diferencia.

Para una mejor ilustración de lo que es una reunión, véase la figura 1.

(Dar un click en la) FIGURA 1



En la figura 2 se muestran ejemplos de fiestas exitosas.

(Dar un click en la) FIGURA 2



DIFERENCIA ESENCIAL O CONCLUSIÓN.

Echando un vistazo a ambas figuras, se puede ubicar con relativa sencillez la diferencia que el comité encontró después de esta terriblemente ardua investigación.

La diferencia entre una fiesta y una reunión radica únicamente en la posición de los invitados. Si todos se encuentran sentados, se trata de una reunión. Si se encuentran de pie, estamos frente a una fiesta.


El comité agradece la confianza del consejo para el encargo y el desarrollo de esta investigación. Añadimos, a manera de colofón, la fotografía de una especie nueva que se encontró asistiendo constantemente a fiestas y reuniones. Ojalá se considere para investigaciones futuras.



*Nótese que el comité no nos llama "honorable consejo", como se estila protocolariamente en estos casos, sino únicamente "estimado consejo", por cuanto se nos profesa cierto afecto aunque no nos consideren lo suficientemente serios ni respetables.

BREVES / mi nuevo tatú

Mi nuevo tatú tiene mucho colorido. Les paso una foto. Espero que les guste.

mayo 03, 2008

FOBIOSOFIA / bases argumentativas de lo fashion


Las modas en la manera de vestir son ambiguas, contradictorias, ridículas y no tienen un protocolo de aparición ni cíclico ni estable. Todo lo que hoy se considera "in", ayer estuvo "out" y viceversa. Y aunque hay algunas prendas que siempre estarán "out", como los ligueros, la mayoría pasan del "in" al "out" sin ningún orden y sin ninguna razón aparente.

Por otra parte, "in" y "out" son palabras que denotan un lugar con respecto del cual una prenda o un estilo está dentro de él o fuera de él. Ese lugar es un misterio que, se rumora entre los estudiosos del tema, sólo es conocido por los editores de las revistas Esquire, GQ, Cosmopolitan (en su versión británica) y, en alguna época, también por los editores de la revista ERES. Algunos pensarán que sobra decir que la época a la que me refiero es aquella en la que aparecían en la portada de la revista entes poco afortunados como Paulina Rubio y Luis Miguel formando parejas de cretinos que debían funcionar como parangones juveniles del bien estar, del bien vestir y, por qué no, del bien ser.

En fin. El mundo de la moda no es para todos. Es una disciplina complicada a la que hay que dedicarle años de estudios en materias tan abstractas y contemplativas como las tendencias, los materiales de las telas, las cirugías plásticas, los implantes, las drogas de diseño y las poses fotográficas. Si tienes talento y dedicación, quizá algún día, después de años de estudio, puedas llegar a merecer la mitad de lo que ha logrado gente como Joan Rivers. Una verdadera "achiever", diría el señor Lebowski (el magnate, por supuesto).

La última encrucijada racional con la que se han encontrado los investigadores de estos temas hace referencia justamente a la nomenclatura. La pregunta que ronda las mentes brillantes de estos sujetos es la misma en todas las capitales de la moda (Milán, NY, Londres, Madrid, Tokio y Atlacomulco): ¿cómo referirnos a los "in's" y "out's" en esta temporada en la que se puso "in" estar "out"?

Caray. Una interrogante que, humildemente, no me atrevería siquiera a intentar contestar.

En efecto, hoy en día, está "out" estar "in" y lo más "in" es estar "out". Usar marcas de tenis súper "out" como Panam, está "in". Hacerte un peinado elaborado en el salón de belleza más "in" de las lomas está "out".

La industria de la moda está en crisis. Se ha convertido en la mitológica serpiente que se come la cola, ha llegado a un impassé terrible. ¿Será la muerte de esta filantrópica y básica disciplina humana? ¿Podrán Paris Hilton con sus bolsas Louis Vouitton y Usher con sus Nike blancos salvarla de su trayectoria de colisión con la muerte?

Son respuestas que quizá encontrarás, amable lector, en la próxima campaña de El Palacio de Hierro, en los irracionales autopromos de MTV LATINO o en la editorial de la revista IN STYLE, dedicados respectivamente a preservar, dictar y adular a la industria de la moda en nuestro país.

Tal vez el último grito de la moda comience a ser "estar between".

mayo 01, 2008

FOBIOSOFIA / la cruda de los años noventa


Por varias razones, la generación que hoy oscila entre los 25 y los 50 años podría pasar por la historia sin marcarla de ninguna forma. La cantidad de gente que hoy habita el mundo y la enorme posibilidad que todos tienen para publicar textos, hacer videos, declarar guerras, ganarlas, descubrir elementos subatómicos, fabricar ropa, curar enfermedades o marchar y llenar el zócalo, son sólo algunos de los factores que influyen probabilísticamente en el camuflaje y la fusión de esta generación con el lienzo de la historia. En otras palabras, la probabilidad de que esta generación se pierda en el paisaje de la historia mundial es insoportablemente alta.

Sin embargo, después de dedicar largas charlas con Ale a este tema, desenvainar la espada argumentativa y asestar dos o tres buenos lances, llegamos a la conclusión de que la razón que mejor explica esta predicción es meramente lingüística.

Todos hemos escuchado frases como: "el charleston es el baile que definió el estilo de los años veinte" o "Vamos a una fiesta ochentera" o incluso "¡Cómo me gustaría vivir en los sesentas!".

Entonces, ¿cómo llamarle a este década? ¿Los años cero? O simplemente "los ceros". Usar una gorra al estilo del Che Guevara y unos All Stars rojos es la tendencia de los ceros.

Por favor. Estaremos todos de acuerdo en que se escucha simplemente ridículo, sin mencionar la connotación escatológica que el fonema "cero" puede llegar a adquirir.

Haciendo referencia a otras épocas, la gente se habituó a referirse a la década que corre del año 1900 al 1910, por ejemplo, con la frase "a principios de siglo". Sin embargo, la referencia parece injusta, puesto que si queremos hablar, por ejemplo, del año 1911 o incluso del año 1921, podemos seguir llamándole con cierta corrección "principios de siglo".

Cuando un historiador quiera hacer referencia a la crisis energética de México, al boom de ciertos actores cinematográficos en Hollywood, a la década del florecimiento definitivo del futbol inglés a nivel de clubes o al encrudecimiento del problema de la anorexia en el mundo, tendrá básicamente dos opciones:

a) Dejar en la ambigüedad al lector y al estudiante utilizando la inexacta frase "a principio de siglo".
b) Olvidar el tema y enfocarse en narrar lo sucedido entre 2011 y 2020.

Ahora bien, pensándolo más profundamente, tampoco es común hablar de los años dieces. Y es así como el 20% de la historia humana se encuentra irremediablemente destinada al olvido. Como aprendizaje, es necesario entender que si tenemos alguna vez una idea genial que queremos que nos saque de pobres o nos inscriba en el libro universal, lo mejor que podemos hacer es comenzar a desarrollarla a partir de 2021.